
La chicha de guiñapo aparece en el adobo, el estofado y el marinado del cerdo. El queso paria tiene varios papeles: en cubos en el solterito, horneado en los pasteles de papa y tallarín, o dorado en el queso frito.
El rocoto no solo se rellena: también acompaña las sarzas y da carácter a la mayonesa de la casa. La leche y el queso terminan el rocoto en forma de requesón; la leche forma parte del chupe y de los postres. Cada preparación encuentra su equilibrio entre ajíes, hierbas, verduras y productos de nuestra tierra.
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